¿Qué más termina en la bolsa?
ToneLink empezó con una misión: quitar el cable de en medio. Pero el cable nunca fue lo único que se interponía entre tú y tocar de verdad. Está esa sesión de práctica que te saltas porque sacar el amplificador es todo un despliegue. El riff que aparece a las once de la noche sin ningún sitio donde ponerlo en bucle. La funda de concierto cuya cremallera se rindió hace dos inviernos.
Este es el resto del equipo. Un looper para las ideas que, de otro modo, perderías. Un PlugAmp para tocar a todo volumen sin despertar a nadie en casa. Pedales para desarrollar el sonido, púas que perderás de todos modos y una bolsa que aguanta el trayecto hasta el coche.
La misma regla que para los sistemas inalámbricos: si no lo llevaríamos en nuestra propia bolsa, no está en esta página.